Shodõ de Sostener el Mundo
27 de julio del 2013.
Shodõ de Eres
Shodõ de Mi Primavera Sin Flores
Te acaricié, te recibí
como a la lluvia el río,
Shodõ de Un OST para Nunca Olvidar.
El soundtrack de una vida:
El Faro - Edgar Oceransky
A la Orilla de la Chimenea - Joaquin Sabina
Que Va a Ser de Mi - Israel Serrano
Júrame (Ft. Eli Guerra) - Alondra de la Parra
Luna Duerme (Ft. Miguel Angel Mendez) - Edgar Oceransky
Yo Te Seguiré - Alberto Plaza
Cuando Un Verso Te Nombra - Alejandro Filio
Antes de Amarte, Amor - Pedro Guerra
Sin Ti - Edgar Oceransky
Así Estoy Yo Sin Tí - Joaquin Sabina.
Shodõ de La carta que nunca existió
...aquí está la carta que nunca escribí...
...que nunca te dí,
...que nunca leíste, ni te hizo llorar,
...sobre el amor que nunca existió y no pudo acabar...
...aquel que nunca me hizo soñar,
...y por tanto, que nunca pude asesinar.
Shodõ de En lo que nos hemos convertido.
Shodõ de La Conciencia de Quererte
Para: Nancy Iveth Lomelí Palapa
Mi conciencia de quererte.
Te quiero
y se lo digo al silencio
a los libros que ya hace mucho no leo,
a los zapatos viejos que ya no me pongo,
a los objetos estáticos que en mi cuarto escondo.
Te quiero
y se lo digo a mis pensamientos
a esos espacios vacíos que yacen en mi,
a esos sentimientos que de noche evoco,
a esos minutos inoportunos que me hostigan sin fin.
Te quiero
y se lo digo al momento presente
a las cuatro paredes de mi espera,
a las pocas pertenencias que poseo,
a la conciencia que habita en mi cabeza.
Te quiero
y se lo digo a los destellos de una luciérnaga
a la intima necesidad de mis deseos,
a la ausencia prudente de mi olvido,
a la transparencia de todo lo que quiero,
a la constante de todos mis miedos.
Estos ratos perdidos en mi soledad
son lagrimas que matan mi ansiedad,
todo me duele, me sabe a tristeza,
mientras la vida en un suspiro vuela
y se marcha en la noche desierta.
Shodõ de Los Detalles
Para: NILP
Detalle a detalle
vas llenando mi cuerpo con tus bellos ojos
palabra a palabra
me vas alimentando y ya devoro tus labios carnosos
palmo a palmo
voy bajando a tu vientre y mi piel erizada
se funde en la tuya
calma y tempestad
de este gran diente que mis manos
no dejan que huya
beso a beso
nuestras bocas se entregan noche a noche
y labio a labio me sofocas
y siembras en mi el derroche
blanco y negro
frio y caliente
cuerpos que emergen como delfines
en un mar de aire ferviente
que nos lanza a los confines
hora tras hora
nos consumimos
minuto a minuto
nos apretamos
paso a paso seguimos
porque hoy y siempre
nos amamos.
Shodõ de mis 30 años.
Y resulta que de pronto me hallaba cumpliendo treinta años…
…y te obliga a pensar todo lo que has hecho y lo que no, lo que has perdido y lo que has encontrado… tratas de hacer un recuento de todas las circunstancias que te han hecho llegar justo a donde te encuentras situado… y sin duda, no logras definir, que o cuales han sido las más representativas, porque vamos, ¡son treinta años! ¿quién podría contar cabalmente todas sus vivencias?
Después aún de que ha pasado un mes, no se si me sienten bien los treinta, lo que si sé, es que me he vuelto más precavido, ¡ja! …ahora cargo siempre conmigo una tira de ranitidina y una de aspirinas, porque ya causa estragos una desvelada a las 2am, o una comida “en exceso” volviéndose similar a una borrachera de día y medio a mis veinte años.
Y que decir, de las ideas de aquellos veinte, esas que considerabas apocalípticas sobre casarte, tener hijos y/o formar una familia… no sé a los demás, no sé si fueron los años treinta o simplemente la compañera de viaje, la pareja perfecta que encontré meses antes de este suceso trigésimo, pero justo ahora, no me parecen tan descabelladas como entonces, incluso las he empezado a adoptar con un ferviente ímpetu, como quien descubre que hay un nuevo mundo por conquistar.
Quizá los treinta me quiten la adicción a las redes sociales… a coleccionar música… a desvelarme leyendo tontería y media en internet… a seguir viviendo el día a día como si (ahora) no fuera a llegar a los cuarenta…
Lo que sí sé que ha cambiado, es que ahora pienso dos veces las cosas que digo… en tercia, las que hago… y en más, las que siento… las cosas que seguro te sorprenden tristemente se reducen… la experiencia sustituye tu capacidad de asombro… pero te brinda la tranquilidad de saber que terrenos pisas...
Después de un mes, todavía estoy en los veintes, todavía no he hecho nada nuevo en este mes de tener treinta... no veo por ningún lado la famosa "crisis de los treinta", es más ni siquiera me la explico... no la entiendo... ¿no son los 30's los nuevos 20's?.
Y digo que mis 30's son los nuevos 20's porque cuando realmente tenía 20, no tuve todo lo que hubiera querido, ni en lo emocional, ni en lo económico, ni en lo social y/o cultural... ahora a mis treinta años, estoy disfrutando de toda a esa experiencia, ahora que lo ganó, que me cuesta, sin duda disfruto tanto de ello... ¿acaso, así no vale la pena decir que uno está cumpliendo treinta años?
Por lo pronto... ya tengo dos o tres canas... ¡ya llegué a los treinta y al menos parece ser, que tengo todo lo que hubiera querido!
P.S. ¡Bueno me falta tener una pantalla de 73"¡ :P
Shodõ Un Cielo Nuevo
Para: NILP
Si el cielo y la tierra pudieran fundirse en un solo abrazo
entonces sabrías que tu cuerpo y el mío podrían al fin formar un nuevo universo
Si el sol y la luna pudieran fundirse en un solo beso
entonces sabrías que tu amor y el mío podrían al fin formar un cielo nuevo
soy un punto en el espacio
que en momentos se pierde en la luna
mas a través de tus ojos
crezco y voy a posar en tu mirada
soy amor y ternura
sentimiento vivo que crece
camino entre tempestades y nada me desvanece
soy verdad y fantasía
fuente inagotable
vivo para quererte
siempre para quererte
soy la luz que guía tus pasos
esperanza de un amor vivo
me entrego a ti en cuerpo y alma
para brindarte mi total abrigo.
Shodõ Lo Que No Hablamos
Fácil, dulce, callado,
tu cabeza en mi pecho se arrepiente,
con lo ojos cerrados,
y yo te miro y fumo,
y acaricio tu pelo enamorado,
esta mortal ternura con que callo,
te esta abrazando a ti,
mientras yo tengo inmóviles mis brazos,
miro mi cuerpo,
el muslo en el que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado,
y bajo y suave respirar de tu vientre,
sin mis labios,
te digo a media voz,
cosas que invento a cada rato,
y me pongo de veras triste y solo,
y te beso como si fueras tu retrato,
tu,
sin hablar,
me miras y te aprietas,
y haces tu llanto sin lagrimas,
sin ojos, sin espanto,
y yo vuelvo a fumar,
mientras las cosas se ponen a escuchar,
lo que no hablamos.
Shodõ ¡He Decidido Matarte¡
Shodõ de Este Tiempo a Tu Lado.
I
En noches frías, lluviosas o de soledad,
como esta, es cuando agradezco
tener el calor de tu inspiración como cobijo.
Eres la noche cristalizada más hermosa
que he observado,
el sueño repetitivo
que cuando duermo me hace sentirme vivo.
¡Te consagro jardines inmensos de flores¡
¡reina y dueña¡
de mis desvaríos,
de mis hermosas noches.
II
Posé mi corazón
en las brasas ardientes
de tus manos,
de las cenizas que el humo dejó
emanó el humo denso de mis sentimientos,
me respiraste,
entré en tu ser y nunca más
podré escaparme...
III
Mientras duermes...
Existe un ser que te ama,
que te escucha en sus canciones,
te respira en el aire nocturno
y con sus versos castillos construye,
alguien que te ama
que te observa desnuda en
la diáfana luz de la luna,
que ronda en tu estancia como un fantasma,
alguien que te ama
y quiere darte este simple mensaje:
¡Te quiero, te necesito amada!
Para ti, NILP
Gracias por este maravilloso, único, irrepetible, intenso y lleno de amor, tiempo a mi lado.
Y esta canción que refleja exactamente lo que deseo... Contigo...
Shodõ de Sofía y Tenoch Vol. 03
Una fracción de luz iluminó un sucio reloj colgado en la pared con las agujas clavadas en las doce del mediodía… supuso al verlo… que ya era tiempo. A tientas recorrió su cuchitril… atestado de colillas desparramadas… botellas rotas… platos sin lavar… tazas con café helado y viejos poemas de amor escritos en servilletas.
Todo… absolutamente todo… nadando en la atmósfera viciosa de esas cuatro paredes impugnadas de humo rancio.
Allí, como turista o una escolar buscando en el idioma la expresión correcta para desnudar sin temores sus sentimientos más profundos, Sofía seguía enredada en una telaraña de palabras pegajosas debatiendo como una aficionada, conjugando verbos, tachando, inmersa en el universo abstracto de la letra, nada sería igual y eso lo sabía de sobra.
El sueño de Sofía sin embargo, siempre estaría ahí, y aunque ya no habría más visitas como cada noche a esa quimera, era mejor acallarlo, que ya había desistido hace mucho de ser un juego de niños. Le apresaba la mirada perdida de Tenoch, a veces los días podían ser horribles pero las noches eran hermosas en sus brazos, cuando su corazón sabía que hay alguien que siempre residirá ahí, cual sueño lúcido, vívido, que es calma y burbujas, que es espuma y tierra.
Sofía hubiera querido ver con Tenoch esos horizontes color té que ahora veía… con los que había soñado tantas noches abrazando a su almohada, mientras tarareaba en pleno sonambulismo aquella canción que tanto los identificaba y que estaba escrita para ambos: “...no sabes que terror se siente, la espera cada madrugada…”
“He querido entrar a tu alcoba: para ver tu mundo real... para quitar la etiqueta a tus vestidos... para olerte sin perfume... observarte sin maquillaje... sin el cabello teñido... en fin, he comenzado a soñar de nuevo...” –escribió Tenoch- alguna vez en un cuaderno para Sofía
.
“...porque te vi venir, y no dudé, te vi llegar y te besé...” esa canción lo seguía a todas partes como si lo arrastrase… siguiéndolo… buscándolo… no sabía si había de regresar aquella canción o aquel amor… pero por hoy, haría el intento, que la amargura no se disfruta cuando alguien rechaza al corazón…
Con el tiempo Tenoch habría de venir a menos, desde la muerte de Sofía simplemente se dedicó a dejar que los años transcurrieran, trayendo como único corolario una vejez sin más anécdota que un recuerdo claro de como amaneció cada uno de los días en el paraíso rebotándole en la mente.
Repitiéndose en cada ocasión la vieja frase que hiló aquella primera mañana "qué ancho es el infierno" al acariciar, entre melancólico e irónico, el lugar de la almohada que antiguamente había ocupado la mágica cabeza de Sofía.
Allí, donde sus ojos se fijaban cristalizando una lágrima fugitiva y su mirada de garra no arañaba la nada sino que la venera. Allí, en ese oasis perecedero… en ese instante vacío de tiempo… en ese universo incorpóreo que se instala entre nosotros… estaba y estaría por siempre su amor hacia ella.
Se encontraron como cada tarde-noche en el mismo sitio que desde hacia ya años era su refugio y su prisión… ¿cuántos?, creo que como mil. Siempre había algo nuevo que ver ahí… gente que va y viene… la misma señora que fregaba los pisos, siempre puntual a la cita de ambos, pero hasta ella… tan imperceptible… tan insignificante… para el mundo de Tenoch y Sofía, presintió por su intuición de mujer que no los volvería a ver de la mano como en otras épocas y sintió cierta nostalgia.
Hablaron sin decirse mucho… sin mirarse tanto… hasta para eso les falto el valor que nunca tuvieron, aquel para brincar al precipicio del amor desmesurado, quizá haber ido en contra de los principios fundamentales de la vida hubiera dado cierto resultado, después de todo… el crear un nuevo mundo hubiese sido más fácil que separarse, como ese día lo hicieron…
Lo primero, el beso habitual lleno de cerrazón, la mirada perdida de ambos buscando una palabra que significará lo mismo que un “te amo”… pero con menos intensidad… está vez, el mundo no cambió, impertinente y soberbio decidió quedarse a lo que había mutado, le gustaba su nueva forma y ahora ni ellos tenía aquel poder…
Ambos sabían que sería definitivo, por eso Sofía no dudo en regalarle una lágrima para agregar el suvenir que le faltaba en el estante de los recuerdos de Tenoch… no se imaginaban que los rostros se multiplican con el dolor y andan por la calle al descubierto y en horas del día sin que nadie diga nada…
Lo más probable es que ese día estaba todo planeado, maquiavélicamente por el destino… un fuego voraz que prendiera en llamas todo este paraíso creado… el asunto estuvo en que fueron precavidos, para no quemarse… y no con agua de lágrima para apalear el incendio…
…sino con una sonrisa de fuego en los ojos para contemplar con serenidad como sus laureles se volvían cenizas… cenizas capaces de redimir la oportunidad de nuevamente volver a empezar…
No había culpables… no había maldad en el suceso, ciertamente pensaban que sería fácil olvidarse, deshacerse del peso de la cruz para alivianar la vida del otro, por eso Tenoch tiró (simbólicamente y no) toda la historia a la basura delante de sus ojos y se quedo con el papel de malo, sólo para que se le hiciera más fácil al no tener la culpa de aquello a Sofía… tanto que la amaba sin duda…
Continúa…
Shodõ de Sofía y Tenoch Vol. 02
Días después tendría la funesta labor de discernir la parte infernal de la parte celestial de aquel día, de darse cuenta que el insensato mundo de sueños que recién habían creado, se fue dilapidando en una dulce humedad que olía y sabía a soledades compartidas.
“El amor ha de venir en una cajita para dos, y tendrían que matarme para dejarte de amar como te amo u odiarme para amarte más” –escribió Sofía-, sabía que en efecto, entre el amor y el odio, siempre ha existido un solo paso…
En cierta forma Tenoch compartía la definición, aunque como siempre, veía la vida de una perspectiva con más matices que sólo un blanco y un negro. “…complicado el tipo” -diría Arlenziu-. Pero aún así estaba para él, para resolver el enigma del amor inconcluso que dejó frente a la puerta de la casa de Sofía.
Arlenziu había llegado a la vida de Tenoch de una forma ciertamente imperceptible, y aún así ya había cosas que cosechar en esa relación, era el soporte de Tenoch, todo lo que él pensaba y no podía sacar a la luz Arlenziu podía adivinarlo, por eso quizá eran los mejores amigos... algo así como almas gemelas.
Había llovido aquel día, la lluvia develaba todos los aromas que el asfalto guarda, todos los secretos del cielo cayeron entonces. Tenoch desde que abrió los ojos aquella mañana, supuso que ese día no sería como los anteriores, algo en el aire había cambiado, algo se había cerrado sigilosamente en el cajón de los sueños, con cuidado y atando todos los detalles.
“Sabes Arlenziu, a veces he descubierto que fue fácil esperarle ya que no la esperaba. ¿Recuerdas esa teoría de los fantasmas que me ha contado Sofía? Por eso dejarle ha sido paradójico, nunca la tuve y hoy que se va, sólo deseo la silla y el tiempo que no la estuve esperando” –decía Tenoch-
El tiempo cuando sube las escaleras a su cuarto y las baja de otro modo, Sofía se da cuenta de que está sola, que está en la nada... que las voces en su cabeza... las sombras en sus pies... siempre fueron eso… nada, en esas andanzas parece desconocer a Tenoch, olvidar que había topado con él en alguna de las esquinas del destino, tanto que pensaba que aún no estaba aquí, su idea de la “espera” y la “no espera” se contraponía a la de Tenoch y por eso seguía esperando…
Continúa…
Shodõ de Sofía y Tenoch Vol. 01
¿Por qué siempre los hombres habrán de maldecir para mostrar su sentimiento de impotencia?; Tenoch sentía un dolor entre el pecho y el corazón, ahí juntito a donde decimos que tenemos el alma, algo que no debía quemarse… lo había hecho dentro de si, el día que Tenoch la dejó en aquellas escaleras.
Tenoch es un tanto más ensimismado, el destino no era otra cosa para él que la mezcla de todo aquello que deseas y consigues hacer. Todos los sueños rotos: no eran otra cosa que parte del pasado, no pertenecían al camino que el deseaba trazar, “Tenoch y su escepticismo” –solía decir Sofía- mientras que él se encaminaba a una vida llena de obligaciones y una cultura tan vacía como remunerable…
“Esa chica nunca fue para ti Tenoch… venían de planetas diferentes, de sueños diferentes… cierto, cierto, eran almas gemelas pero no por eso podían permanecer juntos…” - Arlenziu lo repetía- al pasar de los años.
“El amor si no duele no sirve, si tan solo hubiera (el maldito hubiera) tenido la remota idea de cuanto sentía se hubiera dado cuenta que no existía una sola para llamarla sin dolerme, que no existían millones de palabras para haberlo dejado entendido, ni una palabra de un millón de letras para explicarlo” –lamentaba Tenoch-, mientras miraba los ojos de Arlenziu y encontraba en ellos un cierto refugio… un cierto alivio…
Sofía recordaba cada detalle de aquel primer encuentro, fue tan fugaz como intenso, era como ver el futuro que incluso ella sabía que no tendrían, el mundo cambio en su estructura interna, desde los adentros mismos, allá donde dicen que suele hacer demasiado calor… ese calor que sintió en la mirada de Tenoch cuando sus miradas se cruzaron para no separarse hasta que aquellos ojos color mar, cielo y sol se terminaron de cerrar…
Todo irremediablemente se habría de desentrañar al pasar del tiempo… cuando terminas de desenredar la madeja de cosas que tienes por delante y descubres que el centro es un vacío y que lo que hacía maravillosa a la madeja era el volumen más no el contenido…
Diría el mundo que eran felices… en un estado natural de compañía… se buscaban tanto que no se encontraban por gusto sino por destino… era la forma elemental de Dios para decir que estaban juntos…
Caminaron juntos… de la mano… durmieron juntos… amaron juntos… el tiempo que se les concedió, todo lo demás sería mera vanidad… mucho más de lo que tantos seres humanos anhelamos en la vida y nunca conseguimos… tuvieron en sus manos (juntas) el poner el cielo y la tierra en el mismo escenario y así lo hicieron…
Pudieron arrojarse a la cama y en una vorágine de caricias y besos convencerse sin preámbulos, de que se trata este retumbar violento que salta en el pecho cada vez que el otro se acerca… para terminar gimiendo al poco tiempo, cuando hacían del amor una virtud particularmente suya…
Y al final… se llevaron del otro justamente lo que no les correspondía… se llenaron así de odios suyos y vicios de ajenos...
Continúa…
Shodõ de Volar
Hermosa niña, mujer, amiga, amante… así es como debía hallarte, aparecerme, cruzar nuestro… así… como las almas libres que somos y que seremos… volando en ese camino a una felicidad sin definiciones, ni tiempo, ni espacio… así te quiero, te amo, te necesito… así… con todo lo que hasta el día de hoy representas y sé que representarás… Gracias por todo…
Para: NILP
Podré volar
podré desprenderme de las agujetas, cadenas y eslabones
que sujeten el alma
desprenderse de esos nudos que aprietan y asfixian
liberarse del temor de no caber en ningún lado
para poder estar en todas partes
volar
sentir la mano lista para dar una caricia
los ojos llenos de luz
para iluminar un cuerpo
los labios frescos y dúctiles
para llegar a todos los espacios
el corazón pleno, vigoroso y entero
para compartir los ritmos y
cadencias donde fluye la misma sangre
poder volar
sujetar el cielo con los dedos
enterrar las uñas en las nubes
y sentir en la garganta
el cálido aire de una boca
libre también
que se entrega.
Shodõ de La Canción Que Me Inspira
De un grandioso disco de esta diva del rock en español mexicano… Ely Guerra – Sweet & Sour, Hot & Spicy.
La canción: Pa-Ra-Ti
¡Y realmente me inspira¡
Para: NILP
Son las diez de la mañana cuando abrí el ojo te ví
me paré tan aterrada que no sentí...
que el amor llegaba a mí
que no pude resistirme más
que en el centro de mi ser había un lugar
pa-ra-ti
En el cielo hay una estrella
no parece ser fugaz
me dibuja la belleza
de aquel lugar en donde hay
color, amor, hermoso amor
me di cuenta...
que el amor llegaba a mí
que no pude resistirme más
que en el centro de mi ser había un lugar
pa-ra...
que el amor llegaba a mí
que no pude resistirme más
que en el centro de mi ser había un lugar
pa-ra...
pa-ra...
pa-ra-ti
Shodõ del País de Nunca Jamás
Parece de pronto tan irreal todo aquello, tan sublime... que te sientes el personaje de una cinta de ficción donde obviamente todo puede suceder... y tu eres el héroe… donde las calles son anchas y aún así sientes que no cabes... y los techos te parecen tan, pero tan bajos...
Es algo así como mirar de noche y de día un sol estúpidamente radiante... que no quema tus ojos y te hace mirar las cosas con una claridad de transparencia... es como si ningún rincón escondiera algo...
¿Acaso alguna vez estuve aquí? quizá si... cuando era un niño... y los recuerdos son tan vagos que seguramente entonces, no disfruté las maravillas de los paisajes y los arrecifes… los cielos plagados de estrellas… las nubes de terciopelo blanco, formando figuras irreconocibles… y nunca pude dejar una sola letra que hiciera prueba de que alguna vez estuve aquí...
Hoy, con el corazón maduro... con la consciencia de que el camino ha sido largo, largo... estrecho en ocasiones... sinuoso en buena parte... hoy puedo decir que de no haberlo pasado así... no miraría tan maravillado todos las letras multicolores, las hojas que danzan...
Hoy decidí cruzar aquella puerta pequeña por donde apenas cupe… aquella custodiada por todos los fantasmas y demonios que uno suele cargar con ironía… con soberbia y solemnidad… que te hacen pensar que todo aquel país está vetado para ti…
Hoy descubrí que estoy en el país del nunca jamás… lo que nunca has visto… lo que jamás imaginas… justo hasta que decides llegar ahí…
Shodō de Aquel Día de Octubre







